Cómo convertir tus sueños en realidad…

2–4 minutos

El poder de la perseverancia:

¿Alguna vez te has preguntado cómo pueden las rocas de los ríos ser tan lisas? La respuesta es simple: el constante roce del agua. Con el tiempo y la paciencia, incluso las superficies más ásperas pueden volverse suaves y brillantes.

De la misma manera, la perseverancia puede transformar nuestras vidas y hacer que nuestros sueños se vuelvan realidad. Cuando damos todo lo que tenemos sin esperar nada a cambio, es cuando los milagros comienzan a suceder.

La perseverancia es como el agua que fluye constantemente sobre la roca. Al principio, puede parecer que no está haciendo nada, pero con el tiempo, la roca comienza a cambiar. Se vuelve más suave, más brillante y más hermosa.

Recuerda que los milagros existen, pero requieren de nuestra parte mucho esfuerzo, dedicación y perseverancia. Así que sigue adelante, y no te sorprendas cuando veas cómo tus sueños se vuelven realidad. Así que no te rindas. No te desanimes. Sigue adelante, incluso cuando parezca que no estás avanzando.

Avanzar no siempre significa seguir adelante sin detenerse. A veces, avanzar significa parar, descansar y reflexionar sobre el camino recorrido. Significa cambiar de rumbo, ajustar el curso y adaptarse a las circunstancias cambiantes.

Pero hay algo que no cambia: el destino final. Tu sueño, tu meta! Eso es lo que te impulsa a seguir adelante, incluso cuando el camino se vuelve difícil o incierto.

Parar no significa rendirse.

Descansar no significa abandonar.

Cambiar de rumbo no significa perder de vista el objetivo.

Todo lo contrario. Significa estar dispuesto a adaptarse, a aprender y a crecer.

No te sientas como si estuvieras fracasando. Estás avanzando, aunque no siempre sea en línea recta.

No olvides ese sueño. Esa idea que te hace sonrerir cada vez que lo recuerdas. Tu sueño es lo que te motiva. Sigue, no pares!! Sigue, aunque sea con pasos pequeños. Porque al final, lo que importa es llegar, no cómo llegaste allí.

Recuerdo que a frecuencia cuando les digo a mis hijos a la hora de cenar «gana el que se lo coma todo primero» para motivarlos a comer sin distraerse y sin desperdiciar comida. Pero luego les explico que, en realidad, el verdadero ganador no es el que termina primero, sino el que se lo come todo.

De la misma manera, cuando se trata de cumplir un sueño, no se trata de quién lo logra antes, sino de quién lo logra. El éxito no se mide por la velocidad, sino por la perseverancia y la determinación.

No importa si tardas 5 o 30 años en lograrlo. Lo esencial es que no te rindas y que lo logres. Ese es el verdadero éxito.

Hoy en día, puedo mirar hacia atrás y ver los numerosos obstáculos que he enfrentado en mi camino. Pero con gran orgullo, puedo decir que he logrado todo lo que me he propuesto. No ha sido suerte, no ha sido casualidad. Ha sido perseverancia. Ha sido la determinación de no rendirme, de no darme por vencida. Con muchísima satisfacción agrego que me lo gané, no que me lo regalon. Es mío y lo voy a disfrutar.

Estoy convencida de que si puedo hacerlo, cualquier persona también puede.

No importa cuán difíciles sean los desafíos o cuán grandes sean los obstáculos. La clave está en la actitud, la determinación y obviamente la perseverancia. Con esas cualidades, cualquier cosa es posible.

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